lunes, 30 de junio de 2008

Colección de Muertes


I
Julián Hernández agarró el vaso y bebió el líquido verde. Al principio se sintió bien al degustarlo, sintió como una brisa marina, como una caricia en un sueño. El vino se abrazó a su lengua y lo elevó, más bien elevó sus sentidos por encima de la percepción terrenal. Se sintió en otro lado, más allá del muro, de todos los muros. Pero luego de unos instantes no, no se sintió bien. Fue como si le cortaran las alas recién adquiridas, como si lo arrastraran a una caída absurda. La oscuridad comenzó a tomar el mundo y un sabor amargo se adueñó de su lengua y de su garganta y de sus sinapsis gustativas. Después se desplomó sobre la cama, vencidos sus músculos: el veneno había triunfado.

II
Tenía que llegar al trabajo en unos momentos. Las exigencias del mundo actual son látigos de hierro. Se subió a su auto y se dejó estar en la calle, que era un manicomio. La ciudad era tan gris, tan humo sofocante donde se asan las individualidades. Él solo pensaba en la rutina, en el trabajo, en los papeles que había que firmar, en los informes que un hijo de puta tenía que aprobar. Odiaba su vida pero no tenía tiempo para tomar conciencia sobre eso. Y estaba pensando en el día que ya lo escamoteaba cuando el rojo fue la única realidad y la boca de metal de un colectivo comenzaba a devorarse de a poco, con gusto, su carcasa de pobre diablo. El pavimento eructaba, una vez más…

III
Mucho tiempo enfrente de la caja boba. Se olvidó de comer. Los programas son una catarata que la inmoviliza. Se olvidó de beber. El brillo hueco del cristal sacándole los pedazos de su voluntad. Se olvidó de pensar. Un caos ordenado y pensado para destruir las almas de los débiles. Se olvidó de vivir.

16 comentarios:

Dédalus dijo...

Estás que te sales, Titán. Tu trilogía sobre la muerte es bárbara. Espero que no nos veamos nunca en tesituras suicidas como las que ha sabido pintar tu fantasía. Ni en otras de parecido tenor...

Saludos transatlánticos.

Gizela dijo...

Bellamente narrado un tema tan triste como las diferentes muertes.
y..la ultima, tan ocurrida y muchas veces, no percibida...como no hay cadáver físico
Un abrazo Gizz

Manco Cretino dijo...

Titán!
Me gusta esta faceta tuya, algo más (mucho, muy) terrenal.
Los dioses observan como morimos.
Muy de mi agrado, arquitecto.

Dragon de Azucar dijo...

Y después del veneno te conviertes en dios, pruébalo, lo sé por experiencia.

Saludos

Dragon de Azucar dijo...

Y después del veneo te conviertes en dios, te lo aseguro. Ya lo he probado.

¡Saludos!

Cirillo dijo...

Viché tu blog, y me encantan las fotos del Universo que tenés al costado. Buenísimo!

Un saludo. ;)

Alicia dijo...

No dejan de ser bellas formas de morir. Pienso...

Lina Masaki dijo...

Coincido... bellas formas de morir... hermoso y conmovedor, como siempre.

Ygriega dijo...

me enkantaron, definitivamente son historias tan tangibles, tan cotidianas...
con ellas buceás en el problema de esta sociedad moderna, consumista, plástika. ya sé, el tema no es nuevo, pero la manera en ke lo hacés es maravillosa, siempre con tu estilo cósmiko.

repito: me enkantaron. empiezo a leerte más a vos como persona, no tanto como titán.

abrazos azules!

El fantasma de la caja oblonga dijo...

todo sigue igual de mal, cajas bobas y velocidades inecesarias para cumplir con un deber isoportable...
y no podian faltar las adicciones que de tan inevitalbles hasta parecen necesarias y los estupìdos como yo que no se la aguantan( a la realidad) terminamonos hundiendo en un vaso y tomandonos ese liquido verde o violacio de syrah para matarnos un rato...

Eli dijo...

Y cuántos se han olvidado de lo que es vivir, obvio, en un mundo como el de hoy, hay poca gente que vive, pero por suerte algunos por lo menos lo intentamos.
Muy bueno, como siempre.

El Titán dijo...

Gracias a todos...
Las fotos son de la Nasa, son hermosas y destierran para siempre la idea de un Dios-solo-enfocado-en-este-planeta...
En cuanto a la trilogía de la muerte les aseguro que va a crecer, van a venir más muertes, dulces y terribles...
Solo soy un Titán perdido en una carcel de barro, Manco...

Anónimo dijo...

Holas!!!
che, apoyo tus posteos mortales. Si hay algo q me interesa en lo q respecta a la lectura es todo el tema de la muerte, y siempre con tu toque poético q transmite como solo unos pocos lo logran.
Si necesitás ideas, aca me tenés!

y m gustó mucho eso de "gracais por las gracias a las gracias", muy inteligente y educado...

LuchoPK

Mefistófeles dijo...

Más allá de la valentía...
Es la simpleza de la muerte y la visión de los prismas en la vida como un aliento...
Es para mi un honor leerte y que me leas Titán.
Creo que vuelves el Cenit una pieza tan sencilla, que Cronos no podría volver a deborar a sus hijos (con justa razón?)

Saludos y Abrazos!

Erebus dijo...

¡Clap, clap, clap! Quam magnum, Titan.
I. El veneno dentro de lo que cabe es una muerte digna. Que te lleves la última copa a la boca significa que de alguna manera aceptas el final. ¡Si brindas con tus asesinos, sabiendo lo que te llevas, te espera el Olimpo por valiente y por elegante! Ambas, cualidades que escasean.

II. ¿Has visto "Un día de furia" de Michael Douglas? Creo que te gustaría.
Este es estupendo también, creo que ya he escrito en más de una ocasión sobre el tema, pero creo que puedo repetir uno de los puntos en el que estoy de acuerdo con esta parca II: La realidad aliena, y la alienación mata. Grande.

III. El pensamiento se ha convertido en enemigo público número 1 de la mal llamada normalidad. A la imaginación la llaman locura. La locura está a punto de pegarse un tiro en la sien porque ya la han vuelto loca. Encefalograma plano, es el diagnóstico penoso y mediocre de miles de almas que siempre podrían haber brillado.

Me ha gustado mucho.

Recuerdos desde el Trono Nublado.

juan dijo...

"Exigencias del mundo actual como látigo de hierro.." Bien Kafkiano, la burocracia, la racionalidad a la que tenemos que someternos... Ni Weber hubiera creído que duraría tanto...

Muy buenos relatos!!
Abrazo!!!

Sonidos (hay mucho para escuchar)

Paraiso Perdido

Paraiso Perdido