
III
Los dioses están ahí, en las estrellas. Sus palacios hechos de luz son más hermosos que cualquier cosa. Y desde allí juegan. Juegan con los mortales. Las casas de las razas finitas son los planetas de roca-y algún que otro planeta gaseoso-. Los Eelöi(las razas finitas) viven su existencia tratando de entender el juego de sus amos. Pero nunca podrán entenderlo. Por eso es tan difícil la vida mortal. Por eso las razas inteligentes solo esperan que su existencia sea corta, para así poder emigrar al Más Allá, hacia el último universo, donde el placer es la única realidad. De allí que la guerra sea una constante entre los Eelöi…
VII
El primer rey humano se llamó Hes, y era hijo de Ann y Her. Su reino se levantó en medio de Pangea, cerca de la tierra de desiertos. Era una zona fértil y de frondosos bosques, atravesada por un río que moría en el mar oriental. Este reino comenzó a crecer y pronto tuvo mil habitantes. Era próspero y pacífico, ya que los humanos todavía no conocían el odio. Un día Hes decidió desposar a la hija del rey de los Elfos (raza semidivina hecha de luz) llamada Hilönna. Todo estuvo bien, por un tiempo. Las dos razas convivieron en paz y juntos fueron descubriendo la tierra que los contenía. Exploraron los mares, las tierras de desiertos, los altos bosques de Gardd y descubrieron nuevas razas para comerciar. Pero en el día 300.000 después de la Creación, Dërium no pudo contenerse más. Quiso ser lo que tenía que ser, quiso cumplir la voluntad de Aquel que Ordena. Y sembró el odio entre las razas. Ese día Hilönna sintió un deseo enfermizo por un Silfo (ser mitad humano mitad elfo) y consumó su crimen en los mismísimos bosques del palacio real. Hes los vio y ordenó que los asesinasen de una manera horrible (el silfo fue arrojado del Monte Lär y a Hilönna la tiraron a los Duendes Hormigas). Ambas razas (elfos y silfos) pidieron explicaciones pero el rey humano no las dio (se veía la lengua de Dërium detrás de todo aquello). Y entonces el día 300.010 comenzó la primera guerra que sacudió los cimientos del planeta Tierra…
XXX
…y avanzan los árboles
Quieren saber el color de la sangre humana,
Quieren probar el sabor del cerebro del Hombre.
Por primera vez, el metal habla.
Por primera vez, la magia asesina.
Rodean la ciudad los ejércitos de oro de Silfos y Elfos y Enanos y Silvanos y Ninfas y Centauros.
Sostienen su mundo de metal y madera, su ciudad divina, Humanos y Sátiros y Ángeles y Ogros y Faunos y Ejeridës y Príapos y Fiöllos.
Se odian las razas con fuego y acero.
Se odian y Dërium ríe con una carcajada de trueno…
(La Hesiada, canto II, edición de Zer, 2009 D.L.C.)

