sábado, 5 de enero de 2013
Karma sin queso – Esteban Moscarda & Odeen Rocha
Un día me hablaste del Karma
Y del Prajna y de Dharma
Pero yo estaba volando
Con alas de elefante rosa,
Demoliendo hoteles,
Cincelando algunas nubes
De humo blanco.
Un día me hablaste de Nirvana
Pero yo pensé
Que me decías Cobain.
Me pusiste en el oído
Unos gritos de loquera
Como gente que no quiere
Que lo llamen en la calle
Querías llevarme al cielo
A la música de dioses
Con guitarras turbulentas
Con golpazos en tambores
Tú cara toda blanca y bien hundida
Como queso bien fundido
En la pizza del Amor.
Lleva el Karma
Muy muy lejos
No lo quiero
Rompe ahora esas amarras
Y vamos a celebrar
Con un rock muy muy pesado
Y la nuestras matas
Menear
Menear
Menear.
PD: al fin volví. Espero durar...
viernes, 11 de noviembre de 2011
Ráfagas, parpadeos: Ráfagas apocalípticas para un frustrante 11-11-11
Ráfagas, parpadeos: Ráfagas apocalípticas para un frustrante 11-11-11: 49 - Contradicciones – Javier López El 11-11-2011 el aficionado a la numerología lo pasó entre la esperanza de que le tocara el 11.111 que jugaba a la lotería, y la angustia por el miedo a una catástrofe. No pasó ni lo uno ni lo otro, pero nunca lo supo, porque falleció de muerte súbita.
49 – Lo millonario no quita lo ignorante – Héctor Ranea
Se los llamó “los románticos de Forbes” porque financiaron con sus fortunas un proyecto de nave especial. Después se supo que era para huir del planeta cuando el fin del mundo del 111111. Torpes, no se dieron cuenta que era el fin del Universo, no del mero planeta Tierra.
39 – Manzana – Esteban Moscarda
El 11-11-11 Steve Jobs resucitó. Los cuatro jinetes, entonces, salieron de una de sus neuronas y el mundo, preso del eterno retorno, quedó reducido a jardín primigenio. Sin embargo esta vez, la manzana del árbol prohibido fue una Mac.
0 – El sonido atronador de nuestro universo captado el 12 de noviembre por un radioaficionado de la quinta dimensión – Sergio Gaut vel Hartman
martes, 6 de septiembre de 2011
Memorias Del Dakota: TÓCALA DE NUEVO

Las noticias que nos vienen de Londres son abrumadoras, escalofriantes, terribles: las plantas atacaron la ciudad, destruyendo todo a su paso. También nos informan que todos están ciegos, paralíticos, inermes. Las plantas tienen voluntad y esa voluntad es genocida: por fin han aprendido de nosotros. Ya las autoridades tienen un plan, sin embargo: llamar al jardinero de Hamelin que con su flauta guiará a malvones y helechos hasta despeñarse en algún vivero del fin del mundo.
(Alejandro Bentivoglio & Esteban Moscarda)
martes, 28 de junio de 2011
Fuck(simil) 18 - Escribe: El Titán
—Sí, su santidad. Y conste que todo fue una gran prueba, el disparo, la golpiza, las putas, el ácido e incluso el viejo. Necesitábamos saber si usted podría aguantar los embates de la vida, la calle, el frío de la existencia. Ahora el mundo será suyo y después, uno a uno los cielos irán cayendo, rendidos ante su presencia, oh poderoso señor.
Emilio se sabe importante pero algo le huele mal. De pronto, estos huraños buenos muchachos (la película de Scorsese se le viene a la mente de forma violenta), que lo habían arrastrado a la vergüenza de una pelea perdida, que lo habían obligado a saborear su propia sangre, ahora lo levantan como a un dios, le limpian las heridas, le dan plata para que se tome un taxi (el jefe lo acompaña), lo hacen ir al centro, a un edificio de cristal como el templo de una corporación.
¿Sería irresponsable abusar de este nuevo poder? ¿O mejor sería esperar, ver qué pasa, congeniar más con esta gente extraña pero violenta? —y por ende necesaria—.
El taxi rápidamente deja el puerto como un mal recuerdo. El jefe está sentado a su lado y lo mira con admiración. No se atreve a hablar. No sabe qué hacer en realidad, es nuevo en este negocio de ser ídolo, numen, deidad de carne.
—¿Problemas, maese? —pregunta el jefe.
Silencio.
Y se decide:
—No, solo estoy pensando la manera de cagarte bien a trompadas por todo lo que me hiciste sin la necesidad de usar mis manos…
Silencio.
Y el taxi que ya rasguña el empedrado del centro…
sábado, 7 de mayo de 2011
Era especial

Sos la clave de todo, la esencia de este cosmos que anhela ser derrocado. Necesitamos que nos muestres tu alma, nada más. Danos, danos tu alma y te prometemos que este universo se hará paraíso. Serás feliz, todos serán felices. Después de todo, ¿para qué quieren seguir alimentando este mundo de carroña? Dale, no te pongás nervioso, es solo el alma, después te vas. ¿No querés volver a casa y seguir con tu vida? Mirá, ya te estás haciendo el difícil. Escuchame, yo soy comprensivo pero mi amigo, acá, el del caño no,viste, así que a ver si vamos apurando, ¿me entendés? Entrega el alma, loco, porque te quemamos de un corchazo. Dale, dale que vienen los ratis, así, tranquilito, dame todo el espíritu y seguí caminando, ¿viste que era fácil? acá no pasó nada, seguí caminando, seguí. (Alejandro Bentivoglio & Esteban Moscarda)
viernes, 11 de marzo de 2011
Fuck(simil) 16 - Escribe: El Titán
La droga era muy buena, muy potente, muy capacitada para borrar al mundo y a sus complicadas reglas. Y cuando volvió en si, otra vez el puerto sucio, la casilla, el mate y la pava (¿sería posible que el viejo fuera un ser etéreo de verdad, o acaso lo había drogado con el verde de la infusión o con el sahumerio que gritaba humo blanco en la otra habitación?); todo, todo tal cual lo había dejado, ni una imperfección de más, ni un error de menos. Lo que faltaba, eso si, era el viejo, un detalle no menor. El muy turro lo drogó, abusó de su confianza y, vaya a saber por qué, lo dejó solo como un boludo.
La casilla comenzó a pesar, con el peso de varias atmósferas, con el ardor de la asfixia. Debe ser el efecto que le sigue al después del narcótico, pensó y el miedo —ese miedo a perderse, ese temor bien lógico de extraviarse en el Parque Chas de la irrealidad, en esas calles donde el caos todavía pinta el asfalto— se apoderó de su cuerpo. Atinó a correr, antes de que las piernas lo abandonasen. Salió como una bala de cañón al hedor del puerto. Afuera, sin embargo, lo esperaban unos sujetos. El miedo explotó como un Big-Bang: eran los Buenos Muchachos, la barra brava de Deportivo Cronópolis, y, como es de esperar, tenían deudas pendientes con él…
Para el resto de la historia:
miércoles, 8 de diciembre de 2010
Fuck(simil) 14 - Escribe: El Titán
Y la pieza se deformó. Como en una pintura de Dalí, las paredes se hicieron líquido y comenzaron a chorrear y a fundirse con el suelo y la oscuridad de la boca del viejo y la oscuridad que trepaba por el cuarto se unieron en un abrazo escatológico. Todo fue desorden, caos, pintura-mundo, mundo-cuadro, y entonces Emilio pensó que esta era la hora, este era el instante máximo que justificaba todos sus vicios y todas sus locuras.
-¿Voy a ascender? ¿Podré jugar al truco con el Jefe?-preguntó, excitado, como un chico alegre.
-Puede ser. Uno nunca sabe que pasa en estos casos. Ni los dioses de
Y la pieza continuó deformándose. Y las paredes y el suelo se hicieron música, música minimalista, galopante, ruidosa y, por momentos, dulce, exquisita, como queriendo engañar a los sentidos, como queriendo vender algo ambiguo (los dioses son obreros del marketing).
-¿Cuánto dura el proceso?
-Calla hijo, por las barbas del quetejeidí, calla…
Y el proceso continuó y fue demencial. Hasta que en un momento, todo se calmó. Se hizo la nada, la nada misma, sin nada, sin algo, solo nada y los dos seres del mundo de las formas que todavía podían usar la lengua y transformar los sucesos en sonidos simbólicos hablaron.
-¿Y esto?-dijo Emilio, asustado.
-Dejame de romper las pelotas, nene, que se yo, que mierda voy a saber si yo soy adicto a las formas y a las rugosidades y mirá donde vengo a terminar, hijo de una gran puta...
jueves, 8 de enero de 2009
Fuck (simil) 6" - Escribe: El Titán
Un nuevo personaje le hablaba al oído de su alma. Escondido entre sus ropas, un cuchillo le pedía vino…
Continuará (escribiendo Manco Cretino)
lunes, 10 de noviembre de 2008
Fuck(simil) [3] - Escribe: El Titán
Y salió.
La calle estaba como siempre, asquerosa. Y encima esperar el colectivo, esa mole de degradación humana que nos lleva a la derrota de todos los días. Leviatán urbano.
Las caras de todos los fracasados como él. Pero también las caras hermosas, ojo. Esas caras que te transportan a praderas estivales y a huracanes de almizcle. Esas caras que en la soledad se evocan con placer. Ahí viene, con su paso lento y cansado, respirando brea.
Un peso.
Hay que ir hasta el infierno, perdón, el microcentro. Y enfrentar las rugosidades de las horas que no quieren pasar. Pero hoy es viernes. Viene el finde. Los partidos, la gloria efímera de ver a tu equipo ganando un torneo de mierda que no te interesa en realidad. Ellos ganan mucha plata por correr detrás de una pelota mientras vos te rompes el lomo detrás de un escritorio de níquel.
Qué vida, ¿no?
Un peso.
El colectivo está lleno, como siempre. Se va para atrás. Y encima el calor. Estos pronosticadores que decían que iba a llover y que el calor se iba ir para la costa de Pindorcho, junto con una masa de aire de baja presión.
Pero hoy es viernes y cree que van a dar “Scarface” en cable. “Me encantaría ser Montana. Tenía todo, putas, drogas, guita y una cara cortada. Qué buena vida”, piensa mientras el colectivo se mete en la orgía de la avenida principal…
Sonidos (hay mucho para escuchar)
Paraiso Perdido
